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jueves, 17 de mayo de 2012

...¿Quién es Abeth MarLo?...

Misterio, intriga
envuelve a este personaje
con nombre héroe de comics,
esos de antaño...
Apareció de repente
una madrugada,
Nadie sabe de él,
nadie puede ver su cara....









En la acera húmeda, las tenues luces reflejaban su paso seguro y lento, nada hacía presagiar el peligro que le aguardaba a la vuelta de la esquina.
Monique, una rubia de cabellos largos y sedosos, vestía una gabardina gris plata que le llegaba hasta las pantorrilas, el blandir de sus tacones altos, rompían el silencio de esa noche gris.
Eran el eco que cortaba la aparente calma, un llamador para lo oculto trás las sombras.
Monique secretaria del Juzgado, que casi siempre debía quedarse después de hora, hasta muy tarde, para seguir el tren de su jefe, un renombrado Juez más mediático que eficiente.
Para colmo, una de las causas en la que trabajaban, el caso de un asesino serial, se había tornado un tanto ríspida y complicada, tanto que el magistrado otrora seguro y jovial, se mostraba dubitativo y serio.
Es que había apostado todas sus fichas en la impetuosidad y criterio de su amigo un joven Fiscal, que siendo más mediático que él, lo llevó a tomar decisiones en base a la parafernalia desplegada por el acusador. Para este era un caso limpio y claro, el sospechoso había sido arrestado a pocas cuadras del lugar del último y horrible crimen, con manchas de sangre en sus ropas, sin poder justificar claramente el origen de las mismas.Pero la causa se había caído, no teniendo otra alternativa que dejarlo en libertad provisional, ya que los policías que lo capturaron, cometieron errores en el procedimiento. Falencias que fueron rápidamente utilizadas por la defensa.
No era, sin embargo, esta situación que los tenía intranquilos, tanto al Juez como a la propia Monique. Los ojos del acusado quedaron grabados en sus mentes en cada declaración que le habían tomado, una mirada que pedía clemencia y a la vez prometía venganza.
Monique finalmente llegó a su calle en el barrio de San Telmo, debió caminar varias cuadras, ya que la rotura de un caño maestro de agua, desvió el tránsito en la zona.
Agitada y temerosa, no acostumbraba a caminar sola por ahí,  llegó al umbral de su edificio, de esos antiguos, clásicos del lugar.
De repente, una mano enguantada por detrás tomó al mismo tiempo que ella el picaporte, la puerta se abrió y con un brusco empellón fue arrojada al interior del hall.

Continuará...



2 comentarios:

ZAH dijo...

Me sorprendés con este genero. Pero más me sorprendés con la capacidad que tenes de hacer de todo una historia. Te considero un genio y me gusta tu frescura, y la vez tus arrebatos ante la injusticia. Sos un gran escritor Luis

JUCOVI dijo...

mamita que comentario, mil gracias amiga.