Seguidores

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Reencuentros

















2DO. REENCUENTRO SABADO 16/10/04 19HS. CLUB DAOM

Quien lo hubiese dicho, allí estábamos juntos 22 años después.

Esta reunión si bien fue segunda, creo que fue una de las más importantes, ya que al ser más numerosa, abrió un abanico más amplio de emociones y recuerdos.

En ese momento me di cuenta, que el esfuerzo había valido la pena.

Atrás quedó esa primera reunión también importante porque fue el puntapié inicial, muchas horas dedicadas a la búsqueda de personas que no veía desde hacía más de 2 décadas, que nunca me las había cruzado nuevamente, ni sabía donde vivían o trabajaban.

No me pregunten como logre, como un viejo pescador, juntarlos.

A la única que veía esporádicamente era a Mariela, ella a su vez tenía contacto con Juanca.
Con solo eso, casi nada, comencé la tarea de encontrar al resto.

Con paciencia y perseverancia, inicié mi búsqueda, primero a Andrea, ya que recordé que trabajaba en Johnson, ya que en mi época de cobrador de Carrier, varios años antes, solía ir a las oficinas que tenía esa empresa donde ella trabajaba en Sarmiento 1111 a cobrar, simplemente escribí ese nombre en un buscador, llamé allí y pregunté por Andrea Moreno.

Con muy buena onda se prestó a mi idea. Ya éramos cuatro, aunque estaba lejos aún, me dio ánimo para continuar.

Seguidamente en el buscador, coloque el apellido Saubermann y como por arte de magia apareció Betina, con su teléfono y dirección, también la llame y le gusto la idea de reunirnos, iban seis, ya que Betina esta "casada" desde 4to. año con Carlitos Gomez.

Después puse Crespo, Mordas, Vega, González (no se porque pero en la página 6 me dí por vencido), Nicolás y Sidotti, sin resultados.

Pero cuando puse Matles recordando que vivía en Yatay y Rivadavia, lo encontré, llamé, me atendió la madre y me dio, no de muy buen agrado, el teléfono de la empresa de transportes donde trabajaba.

Este muchacho, que no había escuchado mi voz en 20 años, de inmediato me reconoció y se prestó también con muy buena onda a mi requisitoria.

Arreglamos encontramos en la puerta del cole, faltó Juan no recuerdo porque, era fines del 2002.

Fué muy lindo el momento del reencuentro, la emoción de ver a Betina, Carlos, Gustavo y Andrea luego de tantos años, para mí estaban igual, y los hubiese reconocido donde fuese.

Luego de unos abrazos y risas, nos fuimos al depto. de Mariela, Gustavo vino con la señora y su hijo de dos o tres años.

La verdad, que fue uno de los momentos más extraños de mi vida, ya que pasada la euforia inicial, cuando nos acomodamos en ese pequeño departamento, sentí deseos de huir, empecé a transpirar y me preguntaba, ¿que hacía allí? creo que fue muy duro asimilar que habían pasado tantos años, en un momento me arrepentí de todo el esfuerzo que había hecho.

Luego, pasado el sacudón, empecé a disfrutar y me limité a observarlos y escuchar sus relatos, estaba feliz y esa intuición que me llevo a tratar de reunirlos, me dio la razón, ya que encontré lo que buscaba, aire fresco y recuerdos gratos, esos que ayudan a aliviar el alma.

Fue así que, ni bien terminó esta emotiva y enriquecedora velada, en mi cabeza empecé a programar el segundo reencuentro, quería más de ese aire fresco.

Los Gomez, se encargaron de pasarme el teléfonos de los Mordas (ya que son compadres o algo así) y estos a su vez me dieron el teléfono de Carlitos Crespo.

Ya el círculo se iba agrandando, como el que forma una piedra en el agua cuando cae.

Crespo vivía en Mardel, pero de todas formas se unió a mí en la tarea de programar otro encuentro.

Él con la ayuda de su madre, ubicó a Marcelo González y reservo el club donde se produjo el reencuentro 2.

Así llegamos al 2do. reencuentro, a un año y medio del primero, un éxito rotundo, todos los comprometidos asistieron puntuales y con la mejor onda.

Sentí un orgullo y satisfacción inmensos, este grupo especial, se había vuelto a juntar casi en su totalidad.
A veces me arrepiento de ser el que promotor principal de estos “reencuentros”, ya que mi ansiedad muchas veces me juega una mala pasada, no respeto el tiempo de los demás y siento que resulto cargoso a veces.
Por otra parte, tengo el presentimiento que si no fuese tan insistidor, las reuniones terminarían para siempre, allí está mi estímulo para empujar cada tanto a mis amigos.
Muchas veces pienso también, que ellos esperan mi llamado, y que es mi deber hacerlo, como dije en otra historia, fui el canciller de los “franceses”, no seré el más inteligente, afable, simpático o cómico del grupo, pero creo que cumplo mi misión a la perfección.
Con esto, y ahora me dirijo directamente a uds., les pido que no olviden lo bien que lo pasamos cuando estamos juntos y que este grupo les robe un rato de sus vidas, quizás sea de lo mejor que les pase en el año, ¿porque perdérselo?













No hay comentarios: